viernes, 6 de septiembre de 2013

VOMITONA SIN NINGÚN ORDEN

Cuando estuve en Salamanca en uno de esos viajes que hago sola, conocí a dos chicas. Ellas habían estudiado filología hispánica y yo recientemente terminado el primer curso de esa carrera.

Una de ellas había hecho oposiciones y era profesora de secundaria. Una chica normal, bien maja. La otra chica, oh. Era maravillosa. Conectamos desde el principio. Ella era todo lo que yo quería ser. Llevaba 5 años trabajando como profesora de lengua española para extranjeros, en el extranjero. Cada año cambiaba su destino y había viajado muchísimo. Me habló de los curdos, de idiomas, de culturas, de experiencias... era maravillosa. Daría lo que fuera por volver a encontrarme con ella y estar con ella al menos una tarde más.

Era poco sociable, como yo. Tenía canas y le favorecían tanto... como sucede con las mujeres de carácter. Las canas las hacen interesantes. Le daban miedo los aviones, igual que a mí. Me gustó mucho aquella chica. Me gustó su personalidad, su fuerza y su capacidad para dejar la estabilidad a un lado e irse donde quisiera.

Quiero hacer lo mismo. Quiero decir... no me fui de Erasmus, porque fui idiota y no estudié lo suficiente en la primera carrera que hice. Luego comencé a trabajar con sordos y sordociegos, posteriormente volví a casa, hice oposiciones y ahora me he comprado un piso. Quiero irme, enseñar español en Bremen, en Frankfurt o en Berlín. O en India, o en Argel, o en Brasil, o en Londres.  Ahora más que nunca quiero hacerlo... y no puedo.

Quiero formar una familia pero quiero Berlín. Quiero sacarme un millón de carreras, quiero leer un millón de libros, quiero viajar a un millón de lugares, pero quiero una familia. Y por querer una familia, no tendré Berlín, no tendré un millón de carreras, no leeré libros y no viajaré a un millón de lugares.

No quiero irme permanentemente. Solo quiero tener la oportunidad de irme un par de años, o cuatro. Quiero salir de aquí. Quiero volverla a ver.


TERTULIA CON UN LIBRERO DE SALAMANCA

Paseando por una calle poco transitada de Salamanca, me encontré una pequeña librería y entré.

- Buenos días. Quería las primeras poesías de Borges, en las que sale "Fervor de Buenos Aires".
- Te lo miro en el ordenador.
- Gracias. Fervor de Buenos Aires. Borges.
- ¿Con be o con uve?
- ¿Borges?
- Fervor.
- Uve.
- Vamos a ver... no. Aquí no me sale nada. Echa un vistazo a ver si encuentras algo, moza.
- Sí. Aquí está. Obra poética 1. Del 23 al 29. ¿Cuánto es?
- 7´50 euros, por favor. ¿Quieres bolsa?
- No, gracias.
- ¿Te lo envuelvo?
- No gracias, voy a bebérmelo en cuanto salga.

El librero me miró como si yo estuviera demente. Y tenía razón.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Egocentrismo a tope

Y digo yo... ¿por qué sigo estudiando si lo odio tanto? No sé por qué lo hago, pero cuando estoy de exámenes me digo a mí misma que será la última vez y en septiembre no lo puedo evitar. ¡Hala! Que si inglés, que si alemán, que si filología, que si música, que si PT, que si neurologopedia... y lo termino haciendo todo a medias.

Creo que necesito un año sabático (en lo que a estudios se refiere) pero me da miedo oxidarme. Este año, me han regalado 11 aprobados y he suspendido 2, con toda la razón. El domingo tengo los exámenes y no quiero estudiar. No he hecho nada en todo el año y ahora, al empezar a estudiar las dos asignaturas pendientes me doy cuenta de que me cuesta el triple.

Tengo que terminar PT y sacarme el B1 del inglés. No me interesa ni una cosa ni la otra, sin embargo, no tengo elección. Me interesa el alemán y la filología, pero no puedo centrarme en tamaña empresa sin haber terminado previamente la caca mocordo de PT y B1.

Todo esto para decir que voy a suspender las dos asignaturas del domingo y que voy a tener que pagar 900 euros más en la matrícula de octubre. Y a pesar de saber esto, sigo aquí, sin estudiar. Educación física. Desde cuándo hay una asignatura teoríca sobre la educación física? Y luego está el conocimiento del medio natural... sin comentarios.

Hoy no me importa escribir mal. Solo quiero desahogarme.