martes, 31 de enero de 2012

Mientras leo el Libro de Buen Amor...

Tengo por rutina leer uno o dos artículos del cultural en la cama por la noche, tras una ardua sesión de estudio. Anoche leí uno sobre Caballero Bonald, en el que se decía, cito textualmente: "(la literatura) contaminada por unas inevitables dosis de ficción, y también de confusión en lo recordado, por las carencias de lo que el olvido ha borrado y, por supuesto, por la condición misma del lenguaje que, si bien quiere decir, está siempre en el filo del no cumplimiento de ese deseo y dice más o dice menos de lo que querría". Bien.

Tuve que leerlo varias veces, por dos motivos: primero, me encantó la frase, ¿a quién no le ha ocurrido alguna vez? Bien por lo que el olvido eliminó de la mente, bien por dificultades de expresión, uno no siempre es fiel a la realidad en los escritos; segundo, recordé un fragmento de novela, o de artículo (ya no lo sé) en el que se decía algo como: "me encanta saber que ahora escribo justamente lo que quiero escribir" pero con palabras mucho más bonitas.

Traté de recordar quién dijo algo tan bello, algo que a mí me gustaría sentir: escribir precisamente aquello que se quiere escribir. Primero pensé que fue Aramburu por medio de Ratón quien lo dijo. Luego recordé que Ratón no era el "escritor de la familia" así que seguí pensando que fue Aramburu, pero en algún artículo. Hoy ya no lo tengo claro, he pensado hasta en Nabokov en Lolita... pero por más que lo intento, no logro recordar quién habló de esa pulcra fidelidad, de ese arte delicado, ese arte de expresar con la palabra escrita ni más ni menos que aquello que se quiere expresar.


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