jueves, 4 de noviembre de 2010

Hace ya un año y un mes

Hace ya un año y un mes que pasó a formar parte de la música de las esferas.

Nació un día raro. Tan raro tan raro, que cumplía años un año sí y tres no. Tal vez por eso poseía una virtud poco habitual, la sinceridad más pura. A veces, cuando iba a visitarle, me escrutaba con la mirada y consideraba si era yo merecedora del saludo o había de conformarme con un pseudosaludo de desaprobación característico suyo: "hm". Casi siempre acompañado de: "adónde vas así vestida" o "te estás pisando el pantalón" o "esa camiseta te queda pequeña".

Esos comentarios en boca de los demás me molestaban, pero no en la suya a pesar de lo arisco de su timbre de voz. Porque ella era así, sencilla, natural y decía lo que pensaba sin pensárselo dos veces, sin pensar en las consecuencias.

Recuerdo nuestras magníficas tardes dominicales de invierno en las que los termómetros rondaban los cero grados y nosotras enchufábamos la calefacción ¡al dos! ¡Qué locuelas! ¡Qué pereza daba ir al baño, con lo calentitas que estábamos en la sala! Tardes enteras jugando al parchís, anécdotas por doquier de cuando jugaba mi abuela sin anteojos, risas, patatas fritas de bolsa, aceitunas de las buenas que compraba el attona en San Sebastián, menta poleo y la tele de fondo, mientras se empañaban los cristales por la diferencia de temperatura dentro y fuera de casa.

¡Ay! Aquella fatídica noticia. 6 meses. 6 meses. Ay, qué dolor. Recuerdo la hora, el lugar y la ropa de la persona que me lo dijo. En esos 6 meses seguimos enfadándonos, diciéndonos aquellas frases de borde, pero como las dos éramos igual de ariscas, como quien oye llover.

Sentí que mi conciencia me advertía: "no hagas eso, pronto te arrepentirás" pero así éramos y no lo podíamos evitar. A veces ahora, me siento mal y a veces pienso en que aquella era nuestra relación y no la cambiaría por nada, con nuestros gritos, risas, bla bla bla. Que sí, que sí. Que esto es así, yo sigo aquí, ella no y me estoy enfadando que te cagas. grrrrrrrr! No era su hora, no era su hora y para colmo no pude rezarle porque NO SÉ HACERLO!!!!!! MIERDA! Y sigo sin poder hacerlo. Estoy enfadada.





1 comentario:

  1. Asi es como te tenias que comportar.
    Habia que ser naturales con ella
    y lo fuiste. Si no hubiese sido asi, ella lo abria notado, y tal y como estaba, lo unico que no necesitaba era sentir que la situación cambiaba, seria duro para ella. Un besazo

    ResponderEliminar

Alados compañeros, vuestro fresco soplo me ayudará a alcanzar el más alto vuelo al que una mariposa puede aspirar.
Dejadme una palabra de aliento, aunque solo sea un soplido.
Y si algo no es de vuestro agrado, naturalmente, también se puede criticar!