domingo, 4 de julio de 2010

Silvio Rodriguez

Viví en Zaragoza durante 4 años, tres estudiando y uno trabajando. Cada año de mi estancia allí, se caracteriza por la música que escuchaba. El primer año, Bebe; el segundo, pereza y estopa; el tercero Stravagannza y Saratoga; El cuarto y el mejor, Silvio Rodriguez.

Aunque hasta entonces no acostumbraba a ello, el último año me ponía los cascos del MP3, escuchaba música cada mañana y Silvio cantaba para mí. Yo cantaba con él. Zaragoza no deja de ser un pueblo grande, y todos los que pasábamos por el mismo sitio a la misma hora, ya nos conocíamos, por eso todos se habían acostumbrado a que yo pasara cantando por la calle.

Pero un día, comencé a cantar el estribillo de mi canción preferida, y alguien que no era asiduo a pasar por ahí a esa hora, me escuchó. Era un señor, calculo que de unos 55-60 años.

- No hay nada aquí... dije. El señor que venía de frente paró, me miró a los ojos y me cantó:
- Solo unos días que se aprestan a pasar.
Y los dos mirándonos a los ojos dijimos:
- Solo una tarde en que se puede respirar, un diminuto instante inmenso en el vivir, después mirar la realidad, y nada más. Y nada más.

Sonreímos, cada uno siguió su camino y nunca más nos volvimos a encontrar.

2 comentarios:

  1. UN DIMINUTO INSTANTE INMENSO EN EL VIVIR,DESPUES MIRAR LA REALIDAD"....Y....YO CREO QUE "ALGO MÁS" YA QUE PASÉ A DEJARTE UN BESO DESDE MI MIRADA....TKO POUR T'OUJOURS

    ResponderEliminar
  2. y siempre mucho mas, alegria ,fuerza,entereza,sentimiento y sinceridad y una sonrisa y siempre algo mas,ke te vaya bonito y bien,para siempre y mas....

    ResponderEliminar

Alados compañeros, vuestro fresco soplo me ayudará a alcanzar el más alto vuelo al que una mariposa puede aspirar.
Dejadme una palabra de aliento, aunque solo sea un soplido.
Y si algo no es de vuestro agrado, naturalmente, también se puede criticar!