lunes, 28 de junio de 2010

La no Rebelión en la granja

Los siete mandamientos se fueron modificando a medida que los cerdos se iban acomodando a la vida del ser humano. Modificaban los mandamientos a su antojo, tergiversaban el significado según les era conveniente. Finalmente, los 7 mandamientos se fundieron creando uno solo: "algunos animales son más animales que otros". Sí, sí, sí. Así es, pequeños e insignificantes saltamontes, así es. Eso de que nada vale más que una vida, excepto otra vida, es discutible, pues todo depende de si hablamos de hormigas o de osos panda.

Hace poco terminé de leer Rebelión en la granja de Orwell, y me pareció que estaba bastante bien aunque un tanto sobrevalorado. Pero no mucho después, tuve que asistir a una reunión, una de esas reuniones en las que los mandamás nos cuentan milongas y nos marean a su antojo. Ay! Orwell, te recordé durante toda la reunión, pues no dejaba de ver a cuatro cerdos encorbatados que hablaban entre gruñidos "iiiiiiiiii" (ese sonido chirriante y tan doloroso para mis enfermos oídos), intentando convencernos de la necesidad de gastar la ingente cantidad de dinero que se habían gastado, bla bla bla bla, o mejor dicho, oink oink oink. Y nosotras, ovejitas, beeeee beeeeee, balábamos al unísono, beeeee beeeee amén beeeee beeeee los gastos están justificados, beeee beeeee, queréis más dinero? Robádnoslo pues, beeee beeeee.

Y los cerditos, uy, perdón, los mandamás, oink oink, esto y lo otro, obviamente oink oink, indudablemente, oink oink, hablaban de la claridad de sus palabras y la sinceridad de sus actos, oink oink.

Los encorbatados cerditos se quedaron a gusto, pues toda la granja se tragó su charla, toda la granja, excepto las dos ovejas negras de la última fila a la derecha, pero claro, nosotras ya nos habíamos marchado, pues en las miradas de nuestras compañeras claramente vimos que la rebelión que nosotras buscábamos aquella mañana, no sería posible.



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