domingo, 2 de mayo de 2010

Amor

Hoy he amanecido amortajada en melancolía. No hay explicación, no hay más que decir, simplemente hoy es uno de esos días en los que me apetece leer este poema de Juan Ramón Jiménez.

De tanto caminar por los alcores
agrios de mi vivir cansado y lento,
mi desencadenado pie sangriento
no gusta ya de ir entre las flores.

¡Qué bien se casan estos campeadores:
el pie que vence y el entendimiento!
El recio corazón, ¡con qué contento
piensa en mayo, brotado de dolores!

Es ya el otoño, y en el yermo y puro
sendero de mi vida sin fragancia,
la hoja seca me dora la cabeza...

¡Amor, amor! ¡Qua abril se torna oscuro!
¡Que no cojo al verano su abundancia!
¡Que encuentro ya divina mi tristeza!

Ay, qué dolor.

Llevaba ya unos tres o cuatro días acordándome de este poema, vaticinando mi estado anímico de hoy, día de mi Madre.

Hoy toca ahogar los pulmones en Buonvino.

¡Ay! Qué dolor, qué dolor. Qué dolor tan doloroso.

1 comentario:

  1. sabes... el sentir dolor es uno de los placeres que mas me agrada.. yo lo considero un verdadero placer puesto que me recuerda que ese dolor lleva consigo algunos momentos d felicidad que me duraran mas que esta pena... saluudos

    =)

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