viernes, 9 de abril de 2010

Fernando Aramburu

Todos tenemos un amor platónico. Éste es el mío. Acabo de terminar de leer "Fuegos con Limón". Soy una tragona compulsiva, lo sé. Mi primo, al que aprecio enormemente me dice que me voy a volver loca, como Don Quijote. Yo no me atrevo a decirle que ese señor ya estaba loco desde el principio, así que en todo caso, enloquecería como Sancho. Aunque todo depende... (¿me voy a volver LOCA como Don Quijote o me voy a VOLVER LOCA como Sancho? Bueno en fin, esto no viene a cuento).

He solido llorar con la literatura. Pero hasta Fuegos con Limón, jamás había llorado a consecuencia de las carcajadas. ¿De dónde ha sacado este hombre el sentido del humor cuando menos peculiar que posee? ¿Nació con él, en vez de con el pan bajo el brazo o han sido sus circunstancias las que se lo han otorgado? No lo sé. En cualquier caso, no es fácil encontrar escritores como él.

Deduzco por la asiduidad en la que aparece el tema en su obra, que sufre jaquecas a menudo, no sé si en sus propias carnes o en las de alguien muy cercano, pues describe a la perfección este padecimiento, tanto que cuando lo hace, da la sensación de estar en plena crisis jaquecosa. La gente que jamás ha padecido esta fastidiosa dolencia, tacha a los jaquecosos como yo, de exagerados. No tienen ni idea. Que se jodan. O más bien, dichosos ellos.

Reitero que nunca me había pasado esto de llorar por reir, leyendo.

Me encanta cómo escribe, creo firmemente que es un artista y como lo creo, lo es para mí.

Ahora me embarga un gran desasosiego (qué melodramática soy, me encanta). Me quedan dos de sus novelas por leer: "los ojos vacíos" y "viaje con Clara por Alemania" (que al parecer nada tiene que ver la una con la otra). El problema radica en que no tardaré en engullírmelas y cuando lo haga, no tendré más de él que leer, excepto alguna revistita editada hace algún que otro año.


Supongo que tendré que releer su obra, empezando por "el artista y su cadáver" que es un libro increiblemente cojonudo.

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