viernes, 20 de noviembre de 2009

Paz efímera

El efímero vapor proveniente de las entrañas del Té rojo que hoy me he tomado, hacía bellísimas figuritas en el aire antes de desvanecerse. Me ha hecho pensar durante un rato, aunque alguien ha llegado entonces y ha empezado a hablarme de banalidades. Se esfumó, pues, mi momento. Pero antes de eso, me ha dado tiempo a pensar en que, éstas son las cosas de las que sabe disfrutar mi maestra, la joven, bella y soñadora Amelie. La sencillez de lo natural, las pequeñas cosas, los pequeños detalles, los pequeños regalos de la vida.

2 comentarios:

  1. Las pequeñas cosas terminan por ser las de mayor relevancia.

    Uno puede soñar con distintas cosas: dinero, poder, reconocimiento, viajes, etc. Y, al final de cuentas, lo que recuerda es un gesto, un abrazo, un beso, una palabra, una mirada.

    Es importante aprender a apreciar esto cuando uno es joven. Es una lástima tener que llegar a viejo para entenderlo.

    Leí varias novelas, cuentos y ensayos de escritores y escritoras que pasaron decenas de primaveras. Yo no llevo tantas vividas, pero también intento aprender de ellos y disfrutar de lo mágico que nos regala la vida cotidiana.

    Un beso,

    Pablo

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  2. Ciertos detalles y pequeñeces simples son capaces de mover nuestro mundo más que cualquier otra fuerza física.

    Abrazos!

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Alados compañeros, vuestro fresco soplo me ayudará a alcanzar el más alto vuelo al que una mariposa puede aspirar.
Dejadme una palabra de aliento, aunque solo sea un soplido.
Y si algo no es de vuestro agrado, naturalmente, también se puede criticar!